Ayurveda y la transición invierno–primavera: por qué febrero no es un mes neutro

Introducción

En el calendario ayurvédico, febrero no es un mes de continuidad. Tampoco es todavía primavera. Es una fase intermedia en la que el organismo empieza a cambiar de estado, aunque el entorno siga siendo invernal. Esta transición suele pasar desapercibida, pero tiene implicaciones claras sobre el metabolismo, la digestión y la energía general.

Muchas personas perciben en febrero una sensación confusa: mayor pesadez, mucosidad, inflamación leve o apatía, sin una causa evidente. Desde Ayurveda, estos síntomas no se interpretan como un empeoramiento, sino como el inicio de un proceso fisiológico de movilización.

Este artículo explora qué ocurre en el cuerpo durante esta transición estacional y por qué febrero requiere una lectura específica, distinta tanto del invierno profundo como de la primavera.

La lógica estacional en Ayurveda

Ayurveda no se basa en fechas del calendario civil, sino en cualidades ambientales. Cada estación modifica la relación entre los doshas y el entorno. El final del invierno se caracteriza por un cambio progresivo en tres factores:

  • Aumento gradual de la temperatura

  • Mayor humedad ambiental

  • Incremento de la actividad metabólica interna

Estas condiciones favorecen la movilización de Kapha, dosha que se ha acumulado durante los meses fríos.

Kapha acumulado vs Kapha movilizado

Durante el invierno profundo, Kapha tiende a permanecer estable y contenido. En febrero, sin embargo, empieza a desplazarse. Esta diferencia es clave para entender muchos síntomas estacionales.

Kapha acumulado suele manifestarse como:

  • Estabilidad excesiva

  • Lentitud

  • Aumento de peso progresivo

  • Digestión pesada pero constante

Kapha movilizado, en cambio, puede expresarse como:

  • Mucosidad

  • Sensación de hinchazón

  • Inflamación de bajo grado

  • Cansancio con pesadez corporal

Desde Ayurveda, esta movilización es un paso previo necesario para la depuración natural de la primavera.

El papel del hígado en la transición estacional

Aunque Ayurveda no conceptualiza el hígado de forma aislada, reconoce su papel central en la transformación metabólica. En la transición hacia la primavera, los procesos de limpieza y redistribución interna se activan de forma espontánea.

En febrero, el organismo empieza a “descongelar” tejidos y reservas acumuladas durante el invierno. Este proceso puede generar sensaciones de saturación o congestión si Kapha es predominante o si el estilo de vida no acompaña el cambio estacional.

Correspondencias con la fisiología moderna

La medicina moderna también reconoce cambios estacionales relevantes en este periodo:

  • Variaciones en el metabolismo lipídico

  • Cambios en la función hepática y biliar

  • Aumento de procesos inflamatorios de bajo grado

  • Mayor prevalencia de infecciones respiratorias tardías

Estos fenómenos coinciden con la descripción ayurvédica de Kapha en proceso de movilización y refuerzan la idea de que febrero no es un mes fisiológicamente neutro.

El error de tratar febrero como “más invierno”

Un error frecuente es mantener en febrero exactamente las mismas rutinas que en pleno invierno: comidas muy pesadas, falta de movimiento o exceso de reposo. Desde Ayurveda, esto puede dificultar la transición natural del organismo.

Por otro lado, anticiparse con estrategias propias de la primavera —depuraciones intensas o restricciones excesivas— también puede resultar contraproducente. Febrero requiere ajustes graduales, no cambios bruscos.

Señales de que el cuerpo está entrando en transición

Algunas manifestaciones comunes de esta fase incluyen:

  • Digestión irregular

  • Mayor producción de mucosidad

  • Sensación de inflamación general

  • Cambios en el apetito

  • Necesidad de mayor movimiento espontáneo

Estas señales no indican patología en sí mismas, sino adaptación.

La importancia de acompañar el proceso

Ayurveda propone observar febrero como un mes de preparación, en el que el cuerpo empieza a liberarse de la acumulación invernal. Comprender este proceso evita interpretaciones erróneas y permite ajustar hábitos con mayor coherencia estacional.

Este enfoque es clave para prevenir desequilibrios más marcados en primavera y facilitar una transición metabólica ordenada.

Conclusión

Febrero no es una prolongación del invierno ni el inicio real de la primavera. Es un mes de transición fisiológica en el que Kapha comienza a movilizarse y el organismo se prepara para un nuevo ciclo.

Reconocer este momento intermedio permite comprender síntomas habituales, evitar errores comunes y acompañar al cuerpo de forma más inteligente. Ayurveda ofrece aquí una lectura precisa y sorprendentemente alineada con la fisiología estacional moderna.

Referencias

  • Lad V. Textbook of Ayurveda, Vol. 1. The Ayurvedic Press.

  • Sharma H, Clark C. Contemporary Ayurveda. Churchill Livingstone.

  • Chauhan A et al. Seasonal variation in inflammatory markers. J Clin Med.

  • Cannon JG. Inflammation and metabolism. J Endocrinol.

Siguiente
Siguiente

Ayurveda y sistema nervioso en invierno: ojas, cansancio y estrés silencioso